lunes, 31 de marzo de 2008

Comenzamos las Practicas

Por fin se han iniciado el periodo de prácticas, en mi caso, como en el de mi compañeros Mar y Cesar,han comenzado con fuerza,realizando actividades el Viernes tarde, las mañanas de Sábado y Domingo, y el lunes vueltas a la tarea, pero esa será la historia de otra entrada, hoy nos centraremos en el largo fin de semana.

El objetivo de este fin de semana ha sido ofrecer una alternativa normalizada al tiempo libre para las madres e hijos que tiene su residencia en el centro. Para desentrañar esta tarea partimos del contexto donde nos encontramos, y este no es otro que la zona de acogida de la casa de la mujer. Esto supone que las mujeres que viven en la casa de la mujer han sufrido un duro y penoso proceso de violencia, de maltrato psíquico y físico, que tiene un impacto significativo en estas mujeres y, naturalmente, en sus hijos.

Las victimas de la violencia doméstica no solo son los adultos -el maltratador y la maltratada-, sino que se extiende a los hijos de la pareja, que se socializan en un entorno vital de violencia y sufrimiento, generador de futuros roles de maltratadores y nuevas víctimas, cerrándose de esta manera un maléfico círculo de la violencia doméstica, sin olvidar el impacto en los menores del desarraigo de su entorno social inmediato, de los familiares, de los amigos, del colegio…

Es natural que cuando se llega a ingresar en un centro de atención a la mujer,el deseo es descansar del infierno sufrido, relajarse en un lugar protegido, rechazando el mundo exterior. Pero implica que los menores no comparten el tiempo libre con otros niños, ni un tiempo libre en familia, salir al campo, pasear un domingo por la mañana o ir al parque simplemente. La alternativa es la televisión o el vídeo.

Nuestro objetivo durante este fin de semana ha consistido en realizar lo que cualquier familia en una vida normalizada, llevar los niños al parque, al campo,paseando recordando y motivando a las madres a vivir una vida familiar con sus hijos e hijas. La reacción de los niños ha sido magnífica y la de las madres en general, también.
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