miércoles, 16 de abril de 2008

Cuatro nuevas víctimas de la violencia de genero



Todos y todas hemos conocido como un hombre ha matado a su ex mujer y a la actual pareja de esta y después se ha suicidado -todos los hechos con el hijo de cuatro años presente-, y como un hijo decapita a su madre, tras infinidad de denuncias por parte de la víctima

Hoy es un día triste, en la última semana han muerto dos mujeres víctima de la violencia de género. Las víctimas me recordaron al comentario que realicé el último día -la chica de 17 años maltratada por su novio y la mujer de 60 maltratada por su hijo-.

En los dos casos considero que el sistema de protección ha fallado totalmente siendo incapaz de garantizar la vida de estas dos mujeres y de la pareja de una de ellas.

Los dos casos son intolerables, la de la chica asesinada junto a su actual pareja, porque un juez comunicó al asesino la dirección donde vivía su hijo, para que lo visitara, es algo absolutamente imperdonable y la justicia tendrá que estudiar profundamente como puede producirse un hecho de estas características ante un sujeto que ha violado sistemáticamente en siete ocasiones anteriores la orden de alejamiento. ¡Como es posible que un maltratador de estas características -y con fácil de acceso a armas de fuego- no estuviera en prisión¡ Es inexplicable, todo ha fallado y en este caso tenemos tres nuevos muertos y un niño de cuatro años solo, habiendo sido testigo de tan horrendo crimen.

El segundo de los casos es igualmente INTOLERABLE, ayer escuchaba la entrevista que hacían a la señora hace unos años, donde anunciaba sin remedio su destino. Es necesario decir que la gente con trastorno mental no tiene ningún problema, siempre que estén controlados y medicados, pero en el caso que nos ocupa no solamente no se medicaba sino que tomaba drogas, por lo que había estado detenido en varias ocasiones. Nuevamente se tendrá que estudiar por qué este sujeto estaba en libertad sin control.

He querido ilustrar esta entrada con un suspiro de esperanza, con el dibujo de una niña de tres años -con la que hemos hecho actividades durante estos días-, su limpieza e inteligencia son motivación suficiente para trabajar porque hechos como los descritos no vuelvan a repetirse.

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