martes, 4 de noviembre de 2008

Envejecimiento y Memoria



El envejecimiento es uno de los retos a los que tiene que hacer frente la sociedad occidental en el siglo XXI. El envejecimiento suele asociacer a un periodo donde la memoria se dispersa. En esta reflexión tórica se demuestra que esto no es verdad, que el envejecimiento no es una enfermedad y que la memoria se puede ejercitar como cualquier músculo. En esta tarea los educadores y educadoras sociales tenemos mucho que decir.



1.- El envejecimiento en España y el mundo.

En el año 2003 había contabilizadas en España 7.276.620 personas de 65 y más años lo que supone el 17,0% de toda la población. Este porcentaje -según el Observatorio de Personas Mayores del IMSERSO citando como fuente al INE- no dejara de crecer en las próximas décadas. Este mismo organismo en su informe 2003, estima que la esperanza de vida al nacer en el año 2002 era en varones de 76,6 y mujeres de 83,4 años; previendo que en el 2030 será de 80,9 en varones y 86,9 en mujeres. En el año 2050 habrá en España 16.394.839 mayores -según la proyección del INE basada en el censo de 2001- sobre un total de 53.147.442 habitantes, es decir, el 30,8% de la población. Pero esta cifra de puede ser más alta según las proyecciones de población de Naciones Unidas, que asigna a España para el 2050 un 35,0% de personas de 65 y más años. De cumplirse esta estimación seremos el territorio más envejecido del planeta y dentro de él Extremadura es y sería, una de las comunidades más envejecidas, del país más envejecido del mundo (gr.1) -por provincias Cáceres supera el 20% de personas mayores de 65 años en la actualidad, (gr.2.) -.
Los datos confirman que se está produciendo un envejecimiento de la población ya vieja, hecho sin precedentes en la historia de la humanidad. El proceso es general, universal; afecta a todo tipo de sociedad y es rápido, duradero e irreversible. El fenómeno es profundo con importantes consecuencias en todas las facetas de la vida humana: política, consumo, mercado de trabajo, pensiones, sanidad, educación y en las dimensiones de sociales. En este contexto los Educadores y Educadoras Sociales tendremos un papel cada día más importante, lo que debe suponer que adquiramos, necesariamente , para dar respuestas a todas las situaciones del ciclo vital completo, implementando todo tipo de recursos para que los adultos mayores no sólo “estén el mundo, sino con el mundo” (Freire). En este guión la memoria necesariamente es uno de los protagonistas.

2.- Envejecimiento y memoria.

El envejecimiento es un proceso de crecimiento, dinámico, gradual, natural e inevitable, en el que se dan cambios biológicos, psicológicos y sociales. Transcurre en el tiempo y está limitado por éste.
Los cambios que comienzan a nivel genético y celular al envejecer se hacen sentir a la larga a nivel sistémico, sus consecuencias se dejan notar en el aspecto físico, en los sistemas como el cardiovascular, el respiratorio, el gastrointestinal, sistema excretor y endocrino. También tiene efectos sobre procesos psicológicos, sensoriales y preceptúales y en las capacidades cognitivas como la inteligencia, el aprendizaje y la memoria, si bien en estos últimos casos estos cambios no tiene por qué ser negativos. Tampoco podemos olvidar la significativísima influencia que sobre este proceso tienen los factores sociológicos como las expectativas o las oportunidades de participación e interacción social activa.
Enfocando nuestra atención en la memoria, diremos que en el envejecimiento esta cumple una función importantísima, porque somos lo que somos a través de ella, es decir, sin memoria no hay identidad, no hay historia, ni personal ni social.

Los autores de este trabajo entendemos que el proceso de envejecimiento no incluye necesariamente la pérdida de memoria. Consideramos importante esta cuestión –no sólo por la edad de alguno de los participantes del grupo-, sino porque con la memoria de los mayores ocurre lo mismo que con otros problemas atribuidos al envejecimiento por prejuicios instalados en el imaginario social: “que envejecer es enfermar; que ya no se puede aprender; que el estado natural del Adulto Mayor es la pasividad; que la memoria se pierde impidiendo la adquisición de nuevos conocimientos; Que es insano recordar y un largo etc. Estos prejuicios, alentados por la sociedad de consumo, llevan al gravísimo error de juzgar los trastornos de memoria producidos por enfermedades mentales, como el efecto del envejecimiento; concepción radicalmente falsa, pues los trastornos de memoria en las personas mayores, sin patologías mentales, suelen ser problemas acarreados por la falta de hábitos o de estimulación y, en todo caso, sufren una pequeña dilación del proceso cognitivo, cuestión esta última sujeta controversia científica. Así pues, memoria y olvido no son características exclusivas del envejecimiento, se recuerda y se olvida durante toda la vida.

La muerte de neuronas que se produce en el transcurso de la vida no repercute en la memoria, pues siendo cierto que las neuronas que se mueren no se recuperan, no es menos cierto que un cerebro tiene millones de neuronas (por cierto las células nerviosas más nuevas en la evolución), que sustituyen las perdidas, especialmente bajo los efectos de la estimulación y el entrenamiento, comunicándose y conectándose unas con otras, a través de los axones, haciendo sinapsis, lo que preserva los procesos cognitivos.

En este sentido creemos útil recordar que el sistema nervioso, y en especial el cerebro humano, tiene una gran plasticidad, que le hacen muy sensible a la estimulación. Recientes investigaciones muestran que el entrenamiento de la memoria es muy recomendable, para ello se están desarrollando distintos programas de estimulación de la memoria, no solo como medio de rehabilitación ante la aparición de trastorno, sino como método de potenciación de la memoria de los adultos mayores, sin patologías mentales.

3.- Definición concepto y características generales de la memoria.

La memoria es la facultad humana encargada de registrar la información, fijarla y restituirla, siendo un ingrediente esencial de los procesos cognitivos. Actualmente la memoria es investigada por varias ciencias a la vez, como la psicología, la psiquiatría, la neurología, la neuroanatomía, la neurofisiología, la bioquímica o la física.
La memoria es un proceso psíquico de:

1.-percepción,

• 2.-retención o almacenamiento y

• 3.-recuperación de información por parte del cerebro.

Es una acción compleja y está relacionada con otras funciones: la atención; con los órganos de los sentidos; con la motivación, con el hábito; con la afectividad; con la percepción; con la imaginación; con la fatiga, con el estado de ánimo, etc. Profundicemos en algunas de ellas a saber:

Atención: es la energía o capacidad necesaria para apoyar el procesamiento cognitivo sobre un estimulo determinado, siendo un recurso tan eficaz como limitado. El entrenamiento de la atención optimiza sus posibilidades y favorece el almacenamiento de datos para la memoria. Muchos problemas de la memoria se producen por fallas en la atención.

• Sentidos son la vista, el oído, el olfato, el tacto, el gusto. Su misión es la recepción de los estímulos, por ello es necesario que los problemas de vista y oído, frecuentes en el envejecimiento, requieran corrección para no interferir en la memoria.

• Motivación también interviene en la memoria, porque facilita la atención y refuerza que tal o cual estímulo sean almacenados para poder luego recordarlos. Nuevamente es importante aplicar técnicas o entrenar la generación de hábitos: hábito en fijar la atención, hábito de lectura, hábito de escribir, al igual que el hábito de caminar o de tomar líquidos, o de hacer una sana alimentación.
• La fatiga es entorpecedora de la memoria, por ello es necesario la adecuada utilización del ocio y de técnicas de relajación.
Imaginación permite traer a la mente imágenes que en ese momento no están en el campo perceptual. Es necesario ejercitarla para favorecer la memoria.
Asociar es un mecanismo que es necesario implementar: asociar con imágenes, lugares, olores, gustos, sonidos, palabras, objetos.
También es importante la orientación temporo-espacial ya que facilita poder memorizar algo asociando al lugar o al momento en que estaba. La percepción del tiempo también está registrado por la memoria: nuestro tiempo es finito, nos muestra que somos perecederos, mortales y a través de la memoria vivenciamos ese paso de nuestras vidas registrando logros, vivencias de distintos matices, adquisiciones, y también pérdidas, mas o menos numerosas, mas o menos significativas, mas o menos dolorosas.

No hay una sola memoria sino varias y se las clasifica de diversa forma:


• Memoria sensorial: se refiere a la memoria visual, auditiva, táctil; memoria gustativa y olfativa. Todas son muy útiles y es necesario entrenarlas. Cada persona tiene mejor desarrollada una de las memorias sensoriales, siendo muy necesarias para la vida cotidiana.

• Memoria a corto plazo: es transitoria y sirve para ir reparando en estímulos que nos rodean a cada rato. Nos dicen algo, vemos algo o a alguien, leemos o escuchamos o comemos.
• Memoria a largo plazo: puede durar días, meses o años. Y puede ser explicita o implícita. La explicita puede ser semántica o episódica, según se refiera a palabras, conocimientos, o hechos. La implícita tiene que ver con aprendizajes generalmente motores. (Conducir, nadar…)

4.- Qué es necesario para que la memoria funcione bien.

Integridad del sistema nervioso; Buen estado de salud física y psíquica; Medio adecuado en estímulos; Medio adecuado en relaciones; Buena posibilidad de atención; motivación.
No hay buenas o malas memorias, salvo excepciones, hay memorias más o menos ejercitadas o entrenadas. La memoria al igual que el músculo se beneficia con la ejercitación. Y al igual que existen gimnasios para ejercitar los músculos para estimular y entrenar la memoria existen talleres de memoria, donde se usan las mnemotecnias, técnicas o sistemas para ayudar a desarrollar la memoria, o métodos para fijar los conocimientos en la memoria. Es un conjunto de técnicas como asociaciones, uso de palabras clave, imágenes sensoriales de cualquier tipo, que se usan para retener conceptos, nombres o números. Son recursos auxiliares para la retención o y /o evocación.

• El recuerdo: Recordamos a través de la memoria. Recordar es traer a la conciencia algo, evocar algo: un objeto, un episodio vivido, una vivencia, palabras, números, fantasías, etc. Sólo se recuerda y se olvida lo que se ha vivido, aprendido, pensado o fantaseado. Pero el recuerdo no siempre tiene la fuerza o la carga emocional equivalente a lo sucedido. El tiempo siempre pone su sello y modifica los recuerdos, algunas veces los tapa, otras los relativiza.

Hay recuerdos de procedimientos adquiridos, como conducir, nadar, o simples como atarse los cordones de los zapatos o los botones de la camisa que se hacen casi automáticamente, pero que si el cerebro se daña, se ven afectados. Otros son modificados en distinto grado por el paso del tiempo.

Como todo en lo humano, el recuerdo también tiene una dimensión negativa, no sana y es cuando se usa como huida, o como forma de anclarse en hechos y episodios fijando en ellos el tiempo. Esto es un mecanismo de defensa para evita mirar la realidad, que lleva al retraimiento y que constituye una patología, porque desvía y aleja al sujeto de la realidad
La memoria no es igual para todos, algunas personas tienen más memoria que otras. La excesiva facilidad para memorizar se llama hipermnesia y cuando no hay posibilidad de hacerlo se llama amnesia. La hipermnesia no es patológica, aunque a veces esta vinculada a un estado de excitación; por el contrario la amnesia siempre responde a un traumatismo craneal que afecta el cerebro, o a un episodio cerebro-vascular. También está la amnesia postraumática que sigue a un shok emocional muy fuerte, generalmente recuperable.

Los olvidos: En principio todo lo que no se ejercita de lo aprendido se va debilitando y eso ocurre con la memoria en el proceso de envejecimiento. Si consideráramos al dato memorizado como una huella, lo veríamos como si esa huella se fuera borrando, pero si pasamos periódicamente por el lugar en la que se encuentra, la huella se mantiene e incluso abrimos camino.

Pero los olvidos también pueden ser positivos al actuar como defensa y resguardo de recuerdos muy dolorosos, traumáticos, sentimientos de culpa o de vergüenza.
En general las quejas de los Adultos Mayores en los fallos de memoria, están centradas en los olvidos, surgiendo en ellos el miedo cuando lo asocian a demencias como la Enfermedad de Alzheimer, pero estas patologías y especialmente el Alzheimer arrasan la memoria, hasta tal punto, que arranca de la persona su identidad, su yo, es decir las personas se mantienen en el mundo pero no con el mundo.

Los olvidos más comunes en el envejecimiento son de nombres, de lugares, de cosas, lapsus de episodios recientes, etc. Los jóvenes también tienen olvidos que nadie toma en cuenta, pero en el adulto mayor el olvido enseguida se torna signo de deterioro. Es cierto que en el envejecimiento hay mayor cantidad de olvidos, pero como Benedetti dice: " el olvido está lleno de memoria”.

Es necesario darse permiso para olvidar. El olvido es el guardián de la memoria, en el sentido de que la memoria selecciona los recuerdos. Si no pudiéramos olvidar, nuestra mente estaría atiborrada de datos triviales que no permitirían seleccionar los importantes. Pasa lo mismo con la atención: miles de estímulos nos acosan en cada momento, sin embargo dejamos pasar o acceder a unos pocos.

5. Porqué es importante la memoria en la vejez

La memoria es sin duda un signo esencial para vivir este periodo del ciclo vital, pues proporciona los elementos necesarios para una adecuada integración social, como identidad, autoestima, capacidad de superar las pérdidas de la vida, siendo un eslabón básico de la memoria colectiva de la especie.

La memoria es identidad: es la vivencia del propio yo, es lo que nos distingue de los otros, nos hace singulares y nos permite reconocemos a nosotros mismos al visualizarnos como únicos a través de la vida. Se reconoce el niño y el joven que se fue, en el adulto que creció y ahora, en el adulto mayor en la nueva etapa de la vida por vivir.

Tendemos a mantener la identidad a través de los múltiples cambios que sufrimos a lo largo de la vida, tendemos a sentirnos los mismos aunque cambie el cuerpo, nuestra forma de pensar, nuestros roles, nuestro lugar en la sociedad.

La identidad une al periodo adolescente con el de envejecimiento. El adolescente en la forja de su identidad sufre pérdidas, el adulto mayor debe conservar y dar la continuidad a su identidad a lo largo de los cambios de la vida. Así el adolescente fluctúa entre conductas infantiles y adultas. También la persona que envejece quiere seguir siendo joven. Otros asumen la vejez antes de tiempo, se entregan.

La memoria refuerza la auto-estima: es el aspecto afectivo de la identidad. En el envejecimiento y a causa de los cambios y de las pérdidas decimos que la auto-estima se ve amenazada, hablamos de una herida narcisística en términos psicológicos. Es un momento en que se siente más vulnerable, a veces más solo y el recordar hechos de su vida con otros, ayudan emocional y socialmente, es como recargar fuerzas.

La evocación o reminiscencia, ayuda a reforzar la auto-estima porque se recuerdan hechos en donde se tenía mayor vitalidad, en donde se pone de manifiesto todo lo que se hizo y se reconoce como propio. Se logran traer a la memoria momentos vividos con intensidad, hablan de la potencia y de lo vital, lo que ayuda a encontrar sentido a las limitaciones del presente.

La memoria resignifica: Resignificación es un término psicológico que tiene que ver con volver sobre algún acontecimiento traumático o no, pero conflictivo, efectuando una relectura que permite visión del hecho menos dolorosa. A la luz de la experiencia y con el tiempo de fondo, se suelen ver las cosas de manera distintas.

• La memoria facilita los duelos: hablamos de duelo para referirnos al proceso psíquico necesario para afrontar una pérdida significativa (un ser querido, un objeto importante, una actividad relevante) proceso que se va acompañado por una sensación de tristeza, de dolor. Sensación de pérdida y reacción frente a la misma son las partes de este transito.

La pérdida es una experiencia vital, se siente que ya no se tiene o se ha dejado algo significativo, real o no. Ya Freud en 1915 decía que "el duelo es por lo general la reacción a la pérdida de un ser amado o de una abstracción equivalente, la patria, la libertad, el ideal, etc."

El duelo lleva a despedirse íntimamente de lo perdido y su superación libera energías disponibles para nuevas actividades, nuevos vínculos. En el transcurso de la vida se sufren muchas pérdidas más o menos significativas, más o menos dolorosas.

La memoria es el Triunfo de la vida: porque la persona puede mostrar una historia de vida, una vida llena de vivencias y, de algún modo, la supervivencia indica un triunfo sobre la muerte. Solo se llega a envejecer si la muerte no ha llegado antes. Todos los estudios realizados sobre este tema, muestran como las personas que tiene la posibilidad de recordar tienen menos tendencias depresivas.

• La memoria individual ayuda a mantener la memoria colectiva: al trasmitir los hechos del pasado a las nuevas generaciones. Sabemos por desgraciadas experiencias sociales, lo importante que es recordar y no olvidar.

6.- La Reminiscencia

Así se denomina a la función que permite recordar pensando o relatando hechos, actos o vivencias del pasado. Esta función es definida por Salvarezza diciendo que es: "una actividad mental organizada, compleja y que posee una finalidad instrumental importantísima: la de permitir al sujeto reafirmar su autoestima cuando sus capacidades psicofísicas y relacionales comienzan a perder vitalidad".

La reminiscencia es un recurso psicoterapéutico de inmenso valor. De ahí la importancia de la expresión oral o escrita; en forma de creación literaria, artística, o simplemente intercambiada con otros, en este sentido es importante señalar las oportunidades que ofrecen las TIC, como p.e. los Blog.

La reminiscencia posibilita de mirar desde la cumbre la totalidad de la montaña que es la vida, después de haberla escalado, pudiendo así ver globalmente la existencia, reconociéndose en cada uno de los momentos vividos. Viendo al niño y al joven que salto y aprendió, luego el adulto que creció y ahora, el envejecimiento y la vejez, la vida.

Uno de los prejuicios generalizados que pesan sobre los Adultos Mayores desde la sociedad y desde ellos mismos, es creer que mirar el pasado es malo, es nocivo, signo de deterioro. Cuando por el contrario es una actividad psíquica universal, necesaria en el envejecimiento y en la vejez. Es saludable porque favorece la integración del pasado al presente, de manera continua, reforzando así la identidad. Plantón decía “La evocación del recuerdo, la reminiscencia, es el camino ascendente que lleva al conocimiento absoluto. Conocer es recordar.

La evocación el recuerdo contribuye de manera decisiva a un buen envejecer pues: favorece la integridad; refuerza la identidad y aumenta la auto-estima; estimula los duelos; manifiesta el logro de la longevidad, ayudando a mantener la memoria colectiva. En definitiva ayuda a encontrar significado y propósito a la vida.

7.- Protocolo de actuación

Durante la elaboración de este trabajo, hemos realizado más de diez entrevista a distintas personas con edades comprendidas entre los 65 y 85 años, estas personas tienen distintos sexo y experiencias vitales, pero en general todas ellas han manifestado que el inicio de sus problemas de memoria tienen como origen la inactividad, que en el caso de los varones y mujeres que han trabajado fuera de casa se remota a la jubilación laboral y , en el caso de las amas de casa, la pérdida de los hijos o del inicio de la viudedad. Es verdad que ninguno de las personas mayores entrevistadas están institucionalizadas, pero poseemos la intuición que los problemas de inactividad pueden agravarse, sobre todo si tenemos en cuenta la existencia de alguna patología física que les haga personas dependientes, como así sucede en la mayoría de centros de mayores.

En las páginas siguientes reflexionaremos sobre la necesidad de implementar programas concretos que “Active” a los mayores inactivos.

Anteriormente se ha hecho mención de la existencia de talleres de la memoria, pero nosotros vamos a centrarnos en una idea que nos parece original, cuyos beneficios y posibilidad puede incrementarse hasta el infinito si en la aplicación del mismo implementamos las TIC, las nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación.

8.- Papel de los educadores sociales:

Nosotros como Educadores Sociales partimos de que el individuo es educable cualquiera que sea su edad, afirmación corroborada por la pedagogía y por la experiencia de muchos profesionales; aunque la primera barrera a vencer en este proceso, está en el interior de los propios mayores, desmontando la creencia errónea de que alcanzar nuevos conocimientos corresponde sólo a una etapa de nuestra vida y no de que la formación es permanente, este será por tanto un campo específico de actuación, hacer que los mayores con los que trabajemos se consideren útiles, vivos.

Las estadísticas que hemos conocido en el inicio de este trabajo, no dejan duda, los Educadores Sociales tendremos un amplio campo de actuación en un futuro en todo lo relacionado con los mayores, para que puedan adaptarse a los cambios ya señalados.

Desde nuestro punto de vista, en las instituciones donde trabajemos profesionalmente, debemos velar por que el colectivo de mayores esté siempre presente, proponiendo programas que favorezca su tejido asociativo, que fomente hábitos que mantengan activos de manera integral a los mayores, tanto, física, psicológica como espiritualmente.

Los Educadores Sociales tenemos mucho que aportar a los mayores institucionalizados en centros de mayores, donde debemos desarrollar un programa de actividades que ofrezca nuevas perspectivas a la vida.

Hasta hace poco las preocupaciones gerontológicas sólo fluían por la vertiente médica y psicológica, pero el incremento de las expectativas de vida hace que la sociedad tenga que ofrecer nuevas perspectiva socioeducativas donde la Educación Social debe ofrecer respuestas a las transformaciones y cambios del colectivo adulto. En este sentido la alfabetización digital debe tener un protagonismo central. Las TIC pueden prevenir declives prematuros de memoria, facilitar roles significativos, potenciar el crecimiento psicológico y el disfrute de la vida en las personas de mayor edad, dando la posibilidad de seguir aprendiendo a lo largo de toda la vida.

Para conseguir este objetivo se debería dotar a todos los Centros de Día de su correspondiente sala de ordenadores, para que los mayores puedan utilizarlos y navegar en la red, en estos centros se podría, realizar todo tipo de actividades que fomenten la utilización de estas nuevas herramientas de la comunicación, que lo permitan a nuestros mayores “no solo estar en el mundo sino con el mundo” (Freire) del siglo XXI.

Otra posibilidad de intervención la podemos desarrollar en las Residencias de válidos y especialmente en las Asistidas extremeñas, donde una gran parte de los mayores que en ellas residen son personas con todas sus capacidades cognitivas intactas, pero que suelen tener algún tipo de patología física sobrevenida, que les impide desarrollar su vida en sus domicilios. Estas personas que ven mermadas sus capacidades, tienden a retrotraerse y dejando pasar el tiempo viendo la TV, en el mejor da los casos, alejados definitivamente de la sociedad, o lo que es lo mismo “estando” en el mundo pero “sin el mundo”. En este tipo de centros es más necesario que nunca la figura de los Educadores y Educadoras Sociales, para que en los mimos se implementen programas que permitan al mayor número posible de personas mayores acercarse a las nuevas tecnologías, abriendo para muchos de ellos nuevas ventanas al mundo, situándoles nuevamente en él.

Las personas mayores se están convirtiendo en agentes activos de nuestra sociedad, no sólo por su “incremento cuantitativo” sino porque disponen de más tiempo para interesarse por múltiples actividades relegadas durante su vida profesional, porque pueden ocupar nuevos roles en actividades de voluntariado y asociacionismo e incluso, porque como grupo importante, no dejan de ser actores de cambios económicos en los sectores relaciones con la salud, la calidad de vida, el ocio, el turismo, la cultura, la formación y también en las TIC, donde deben superar la brecha digital que les separa de las nueva realidad virtual, y lo que es peor de las nuevas generaciones.

9.- Conclusiones:

- Envejecer es una parte del ciclo vital. Se empieza a envejecer en el momento de nacer.

- Envejecer es un fenómeno evolutivo, universal; es un proceso natural, de cambios y
transformaciones biológicas, psicológicas y sociales, estructuradas en torno al tiempo.

- No hay una sola vejez ni un solo envejecimiento, sino formas diferentes, actitudes y
sentimientos distintos sobre la vejez, como sin duda es diferente la forma de vivir de cada
persona, diferente tanto en las manifestaciones como en las vivencias.

- La vejez no es una enfermedad y por tanto las limitaciones que pueda acarrear no son una
enfermedad.

- Es una etapa de vida en el que las pérdidas están presentes: en capacidad física, patologías
crónicas como recuerdo de enfermedades, la percepción se deteriora, los tiempos de
reacción se alargan, los reflejos se acortan, etc.

- Se debe fomentar en la persona mayor la máxima independencia posible, que conserve la
capacidad de conducir su propia vida.

- El proceso de envejecimiento no incluye necesariamente la pérdida de memoria.

- La memoria como cualquier músculo hay que ejercitarla, entrenarla para que se
mantenga en forma.

- Hay que favorecer la reminiscencia en la persona mayor ya que, no solo refuerza la
identidad, sino que además ayuda a mantener la memoria colectiva.

- En la Vejez la capacidad para aprender sigue intacta.

- Vejez también es sinónimo de salud.

- La vejez y sexualidad son compatibles.

- La Educación Social tiene un campo infinito de actuación con los mayores

- La vejez es, en definitiva: un tiempo para vivir.

10.- Bibliografía.-

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