martes, 26 de septiembre de 2017

Protocolo de actuación ante la sospecha de consumo por parte de menores en Centros Educativos de Extremadura.


Hoy en día es una evidencia que el consumo de drogas está instaurado en la adolescencia. Es la juventud, concretamente entre los 13 y 16 años, una etapa en la que se dan comportamientos asociados al riesgo, entre ellos el consumo de drogas ya que es en ese momento evolutivo cuando, por lo general, las personas jóvenes las conocen, experimentan y prueban.

Las y los adolescentes establecen un contacto directo en donde los conocimientos, información o referencias que poseen sobre las drogas, adquiridos a través de los medios de comunicación, la familia o el grupo de iguales, en cierto modo se contrastan o confirman con su propia experiencia.

Las sustancias con las que se inician en esta experimentación son el tabaco el alcohol y el cannabis. La combinación de factores de riesgo y protección individuales, interpersonales y sociales va a determinar el cese o el mantenimiento de la conducta, así como la posibilidad de escalada hacia el consumo de otro tipo de sustancias (1).

Los centros educativos, por ser un lugar donde se concentra este sector de la población, se convierten en ocasiones en escenario de estas conductas. No son por tanto ajenos a esta situación, sino que se ven afectados por la misma, convirtiéndose en un lugar idóneo, por los recursos que poseen y los conocimientos y contactos que diariamente desarrollan, para ofrecer la oportunidad de desarrollar integralmente a la juventud y promocionar estilos de vida saludables.

En general, la comunidad educativa es razonadamente consciente del consumo de drogas por parte del alumnado.

El tabaco y el alcohol son sustancias de uso generalizado en los distintos cursos de secundaria, con alguna incidencia en los dos últimos de primaria. La idea que comparte el imaginario social, es que los/as adolescentes beben compulsivamente alcohol los fines de semana, pero que esta realidad afecta poco a la dinámica habitual del centro educativo.

Sin embargo, el cannabis sí es una droga que en algunos centros se ha introducido dentro del horario escolar y esto asusta y alerta al profesorado que consideran que es una práctica bastante extendida entre el alumnado y les preocupa que esta droga haya traspasado el consumo recreativo.
Es numeroso el profesorado que confirman tener en sus aulas alumnos/as bajo los efectos del cannabis, aunque no siempre se señala que este consumo se haya producido dentro del centro.

Algunas manifestaciones de docentes recogidas sobre esta situación hablan de pasividad, pérdida de interés, dificultad de concentración, por parte del alumnado que acude a las aulas bajo los efectos de esta sustancia.

La vinculación entre consumos y rendimiento escolar puede tener una doble dirección. Es comprobada la relación directa que se establece entre consumos de sustancias adictivas y un descenso en el rendimiento, así como la identificación del fracaso escolar como uno de los factores de riesgo que induce al consumo de dichas sustancias, por ello la Consejería de Educación y empleo de la Junta de Extremadura ha considerado “necesario la realización de políticas preventivas que aminoren la posible incidencia del problema y que posibilite un marco de actuaciones que tenga como finalidad facilitar a la comunidad educativa un marco de reflexión y actuación ante el consumo de sustancias ilegales en el contexto escolar” (3) para ello han desarrollado un protocolo de actuación ante la incautación de sustancias ilegales.

Este protocolo está perfectamente ajustado a la ley y consigue su propósito de servir de marco de referencia para los centros educativos. Sin embargo, desde la Secretaría Técnica de Drogodependencias del SES, entendemos que la prevención y la actuación cuando se tiene una sospecha, sin que esta se materialice en hechos concretos, debe contemplarse de igual manera ya que son en ocasiones más numerosos estos casos que aquellos en los que podemos actuar con la ley en la mano.

El protocolo frente a una sospecha de consumo de sustancias ilegales viene por tanto a complementar la actuación que conforme a la legalidad debe llevarse a cabo.

Puesto que el tema del consumo de drogas entre menores es complicado de abordar y suscita muchos sentimientos encontrados, el protocolo intenta articular y  definir los pasos a dar por parte de los centros educativos.


1 Laespada, M.T.; Arostegui, E. ; Iraurgi, J. (2001). Factores de riesgo y protección frente al consumo de drogas. Hacia un modelo explicativo del consumo de drogas en jóvenes de la CAPV. Bilbao. Instituto Deusto de Drogodependencias de la Universidad de Deusto y Dirección de Drogodependencias del Gobierno Vasco (sin publicar).

3 “Protocolo de actuación frente a la incautación de sustancias ilegales en centros escolares”. Gobierno de Extremadura. Consejería de Educación y Cultura. 2012
Publicar un comentario