miércoles, 14 de mayo de 2008

Las nuevas tecnologías y los retos para padres y mayores

Las nuevas tecnologías es un campo de actuación privilegiado para los educadores sociales pues está comprobado que las nuevas tecnologías generan brechas educativas y generacionales como demuestra un estudio, elaborado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), el Instituto de la Juventud (Injuve) y la Obra Social de Caja Madrid, que ha preguntado a adolescentes y jóvenes de 12 a 29 años. Si bien el móvil está integrado en la vida de los muchachos, la mayoría de ellos no son ínternautas (lo es el 41%), y sólo el 63% tiene ordenador.

Las nuevas tecnologías pueden ampliar las desigualdades por edades. En primer lugar, se abre una brecha entre adolescentes y/o jóvenes y sus padres, asumida por ambas partes y que tiende a perpetuar el 'mito' de que las nuevas tecnologías son solo para los jóvenes. En segundo lugar, brechas generacionales entre los propios jóvenes: los de menor edad, por ejemplo, utilizan tecnologías que el resto no conocen, y en tercer lugar esta brecha se convierte en sima cuando comparamos con los mayores.

También se establecen brechas digitales entre jóvenes, padres y mayores que tienen acceso y usan las TICy aquellos que no tienen, o no quieren tener ese acceso y uso. Quien no está en Internet, quien no tiene móvil, quien no maneja las nuevas tecnologías, pasará a engrosar la lista de los que pierden oportunidades, tanto laborales como de ocio o relaciones sociales.

Según datos de la FAD, Internet ha pasado a ser el canal de expresión y participación mejor valorado (51,9% de jóvenes entre 15 a 24 años), seguido por los centros educativos (40.5%), los grandes medios de comunicación (29,2%) y los teléfonos móviles (27,4%).

Dentro de los instrumentos comunicacionales que ofrece la red, el estudio confirma que los foros y Chat están en franco declive y que el uso del Messenger sube de forma imparable, pues permite una comunicación continua, prolongada y económica.

Los jóvenes utilizan las TIC básicamente para el ocio y el fomento de las relaciones personales, siendo bastante restringidos los usos “formativos” o académicos de las TIC y parecen limitarse a la ayuda que Internet ofrece para trabajos o “deberes” puntuales –que en muchos casos se limita a un proceso de corta y pega-, el envío de un currículo vitae o situaciones similares


En el ámbito familiar se han detectado importantes lagunas en la formación sobre nuevas tecnologías. Por una parte, los padres reconocen su desconocimiento de uso (no pueden enseñar a sus hijos). Lo que no impide que exista una especie de “currículum invisible”, no oficial, que posibilita su acceso y uso de las nuevas tecnologías. Este bagaje, adquirido de manera informal por los hijos, esta totalmente condicionado por el ambiente tecnológico disponible por su clase social o por su grupo de iguales. Es decir, la forma de adquirir este tipo de conocimientos abunda en el ensanchamiento de brechas sociales entre quienes se mueven en entornos tecnológicos y quienes no.

Necesitamos reflexionar estos temas si padres, educadores y mayores no quieren convertirse en ignorantes de los lenguajes, símbolos, habilidades en el que sustenta la realidad virtual. Esto supondría para los padres la incapacidad de comunicarse y de orientar a los hijos causándose una ciberfractura generacional, una fosa generadora de desencuentros en el seno familiar, al expresarse las diferentes generaciones con distinto códigos

Las nuevas tecnologías hacen avanzar la economía, el saber, la ciencia, etc. Pero su implementación también tiene riesgos, que padres y educadores deben conocer para saber poner límites a las TIC, pues las formas de ocio digital llevan a cielos infinitos y de gran interactividad, donde lo Virtual aleja a los niños y jóvenes de los requerimientos de la Realidad. Incluso, en casos extremos, comportamientos y actitudes adictivas.


El conocimiento aleja de cualquier tentación de rechazo simplista o exaltación acrítica de las TIC. Hay que descubrir los elementos que permitan valorar los variados aspectos de las distintas tecnologías con un espíritu reflexivo y ajeno a prejuicios inútiles. Unas valoraciones que deben tener como horizonte la maduración y conquista de la autonomía de nuestros niños y jóvenes en el marco de una sociedad, la del siglo XXI, plagada de retos y cambios en todos los planos.

Esta alfabetización tecnológica de la familia debe ser integral, completa, para ello es necesario fomentar escuelas virtuales de padres en escuelas e institutos de Extremadura. El esfuerzo por llevar la informática a las aulas debe ir acompañado ineludiblemente de la alfabetización de educadores y padres. Es decir los padres y educadores deben adentrarse en este mundo, informarse y formarse para saber qué hacen los hijos con el ordenador, con Internet, con los videojuegos, con la televisión interactiva, etc.

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